
El Coliseum volvió a vestirse de gala para sentir, 6 años después, el dulce aroma de las noches europeas. En la ida de los playoffs de la UEFA Conference League frente al Partizan de Belgrado, el Getafe reencontró su mística continental para encender de nuevo la ilusión de una hinchada que jamás dejó de soñar.
José Bordalás no dudó en poner toda la carne en el asador desde el primer minuto, alineando como titulares a sus tres caras nuevas: Jogan Mojica, Enes Ünal y Francho Serrano. La apuesta de Bordalas dio sus frutos de inmediato en un arranque arrollador donde el Getafe encerró al Partizan. Tras un aviso previo en el que la zaga serbia sacó bajo palos un remate de Martín Satriano, la insistencia azulona encontró su premio muy pronto. Johan Mojica dibujó un centro magistral al corazón del área para que el propio Enes Ünal, en su reencuentro con la hinchada del Coliseum, mandase el balón al fondo de la red y desatara la locura en la grada.
Con la ventaja en el marcador, el guión del choque cambió. El conjunto azulón mantuvo el control del balón, pero perdió progresivamente la agresividad. Haciendo que Bordalas muestre su frustración en el banquillo. Pese al empuje incesante de una afición volcada en el regreso europeo, los locales acabaron pagándolo caro. En la recta final del primer tiempo, y en la que fue prácticamente su única llegada con peligro, el Partizan demostró una efectividad demoledora: Demba Seck aprovechó la indecisión defensiva para poner las tablas en el marcador e irse al descanso con un botín de oro.
Sin cambios tras el paso por vestuarios, la segunda mitad arrancó con las pulsaciones a mil. Francho Serrano rozó el gol en el primer suspiro para los locales, pero el Partizan devolvió el golpe de inmediato estrellando un cabezazo en el poste que enmudeció a la grada.
El encuentro se convirtió entonces en un ida y vuelta vibrante donde la polémica no tardó en hacer acto de presencia: en el minuto 60, el colegiado señaló penalti sobre Johan Mojica que parecía allanar el camino azulón, pero tras la consulta en el VAR la decisión fue revocada. Minutos después llegaron malas noticias para los azulones, con la expulsión de Abdel Abqar por doble amarilla.
Lejos de arrugarse ante la adversidad, el conjunto de Bordalás sacó su versión más combativa. Con un hombre menos, Enes Ünal tiró del carro estrellando un balón en el palo y haciendo volar al guardameta serbio.
La atmósfera en el Coliseum rozaba el frenesí cuando, a escasos minutos del final, llegó el premio. Una maravillosa asistencia de Martín Satriano permitió a Andrés García batir al guardameta y poner el 2-1. Sin tiempo para que el rival dirigiese el golpe, Mojica enganchó un zurdazo inapelable desde fuera del área para sellar el 3-1 definitivo y desatar un terremoto de alegría en las gradas. Una gran primer paso con épica europea para encarrilar la eliminatoria.